El sueño de Gabrielle (Nicole García, 2016)

El sueño de Gabrielle (Nicole García, 2016, basada en la novela Mal de piedras de Milena Agus)
Tenemos la fortuna de contar en Granada con una de esas salas de cine que se permiten el lujo de programar películas independientes, aunque dobladas. Es una sala céntrica muy a mano para la tertulia de cerveza posterior y, casi siempre, llena de mujeres, porque es un cine que apuesta por películas feministas o al que le interesa la cultura de las mujeres. En estos días tórridos, dejarse abrazar por las butacas viejas y el olor a cine, es uno de esas experiencias que le dan sentido al verano.

Anoche disfruté a Marion Cotillard, una de las mejores actrices del momento, capaz de sostener ella sola casi dos horas de película (Recordarla en De óxido y hueso -De rouille et d'os-). Se trata de una película, El sueño de Gabrielle (Mal de piedras, en el título original basada en una novela del mismo nombre de Milena Agus), que afronta cuestiones bastante distintas y muy atractivas históricamente. También, importantes desde el campo de la crítica emocional. Me refiero a una temporalidad que tradicionalmente llamamos periodo de entreguerras, pero que si periodizamos la historia desde el mundo emocional quizá podemos llamar mundo post romántico, o quizá de transición hacia un mundo que fue posible después del romanticismo. Mientras que la banda sonora (Chaikovski etc.) nos lleva a ese mundo romántico, la historia, centrada en la vida de una joven de apasionada imaginación, encarnada por Marion Cotillard, nos lleva al momento histórico del desencanto romántico aunque cargado de "buena esperanza". Incluso algunas secuencias nos acercan a la experiencia histérica, que Freud plasmo en su obra y que ha recibido tanta crítica feminista, entre otras por la psicoanalista Nora Levinton. El mensaje crítico emocional que contiene la película es claro: los modelos idealizados son fabricaciones mentales, la realidad cotidiana afectiva no descansa sobre el enamoramiento, la sexualidad es una parte inseparable de la experiencia afectiva; especialmente de las mujeres a las que se nos feminiza tradicionalmente atribuyéndosenos, una mayor afectividad que sexualidad, que ha sido construida como patrimonio supuesto de la masculinidad. No creo que sea casualidad que la dirección lleve la firma de una mujer, Nicole García.


Creo que, además, hay otros elementos atractivos en la película, como el papel de la convalecencia, una experiencia de enfermar de gran relevancia histórica no solo vinculada a la tuberculosis (recordad los cuadros de Sorolla por ejemplo retratando a su hija convaleciente en El Pardo, o los de Marie Blanchard en su propia convalecencia).
Pero en este caso la convalecencia trascurre en un centro de hidroterapia, para el mal de piedras, ya a finales de los 40, y muestra toda una experiencia emocional, de encuentro sentimental, sexual y de orgía imaginativa. La convalecencia, como experiencia afectiva, representa un tiempo en el que, -quizá como nuestros veranos no turísticos de relax hoy-, cultivar esa -no siempre dulce- tarea que Foucault tan certeramente llamó el cuidado del sí. Sea como cuidado del sí, o como experiencia alejada de la rutina, las convalecencias han dejado algunas huellas en la literatura de ficción (Thomas Mann, La montaña mágica), y en la pintura aunque no tantas en nuestro relatos históricos.

La otra temática  que recrea el film  es el famoso “mal de piedras”, una aflicción que debió de ser relevante por lo dolorosa y molesta, y porque sin el remedio de analgésicos más allá del opio para quien podía obtenerlo, debieron de ser experiencias dolorosas casi de parturientas. Un mal que, quizá, reflejara cambios dietéticos generalizados y que, en el caso de la protagonista, se diagnosticó como mal de nervios.

No menos importante como experiencia emocional que refleja la película fueron las vidas de quienes cruzaron los Pirineos a la búsqueda de un terreno más propicio que el de la guerra y postguerra fratricida española. Aquí, el soldado republicano (Louis Garrel), opta por eso que hoy pensamos como una práctica muy contemporánea el "pasar página" pero que, sin embargo, parece formar parte de la caja de herramientas históricas emocionales con las que seguir viviendo a pesar de experiencias brutales. Echo de menos conocer más trabajos históricos que nos acerquen a esas experiencias europeas y españolas de refugiados desde el ángulo emocional, de aquellas mujeres y hombres que pasaron a Francia o saltaron al continente americano, y comprender cómo el género juega su papel en cómo se vive el duelo, la pérdida de la nación y la experiencia de la violencia bélica (No parece que el reciente Refugees in Europe, 1919-1959, A Forty Years' Crisis?, Matthew Frank, Jessica Reinisch (eds) afronte el impacto emocional).

Disfrutar a Marion Cotillard… lo dejo para vuestro personal deleite veraniego. Cualquier aproximación con palabras creo que se quedaría muy corta. Contempladla.
Rosa Medina

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violencias 8 de marzo 2017

Queridas emocríticas: Compartiros unas reflexiones ante la proximidad del 8 de marzo y al hilo de un año tan sangriento y lleno de asesinatos sofisticadamente crueles contra las mujeres en el estado español. Tomo brevemente cuestiones suscitadas en la excelente conferencia de Ana Caballé que os circulé el otro día sobre las escritoras románticas que lucharon por otro orden amoroso:

http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?p1=101054&l=1

Parece necesario reflexionar también sobre la cadena de violencias institucionales que aún hoy, como bien experimentáis, padecemos y que llevaron a mujeres como Gertrudis López de Avellaneda a abandonar su carrera como escritora. Solidarizarnos con las compañeras asesinadas, es deber para quienes sufrimos otras violencias menos amenazantes para la vida física pero igual de violenta para toda otra vida, pues aún padecemos la hostilidad patriarcal que impidió que estas mujeres pudieran tener biografías plenas en un momento en el que la importancia de la subjetividad se hacía patente, pero las obligaba violentamente a trasvestirse en hombres si querían ser aceptadas como escritoras o creadoras. Era un momento histórico que parecía traer esperanzas, pero no para las mujeres. También este tren de sentires/pensares me lleva a lamentar la violencia que ha sometido a tantas mujeres a la violentología patriarcal, que las ha llevado a interiorizar el sometimiento como única posibilidad de ser, o a sentir a otras mujeres como enemigas, violentando su propio género y subjetividad con un mandanto patriarcal tan fúnebre. 

Violencias estructurales, simbólicas, discursivas, institucionales, estatales, subjetivas, están detrás de estos y aquellos asesinatos; son parte de la misma sombría e injusta historia.

Os dejo las palabras poéticas de Carolina Coronado de 1846 en su poema Libertad — que recuerda Ana Caballlé en la conferencia, un manifiesto feminista previo y aún más duro y desesperanzado que el de Seneca Falls escrito dos años después:

http://www.poesi.as/cac1109.htm

Declaración de Séneca Falls (1848)

http://www.amnistiacatalunya.org/edu/docs/e-hist-senecafalls-1848.html

Decir feliz 8 de marzo hoy suena a ironía.


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Rosa María Medina Doménech

Julieta (Pedro Almodóvar, 2016)

Julieta (Pedro Almodóvar, 2016)
El artificioso melodrama de Almodóvar pasea por temáticas clásicas del drama : amor, engaño, abandono, muerte… A pesar de que Emma Suárez es una de las actrices más poéticas del cine español, no consigue en este film trasmitir esa dulce melancolía que es su marca personal. Agobiada por las duras instrucciones -imagino- de un Almodóvar detrás susurrándole que solo puede mostrar un rostro amargo, árido y sin texturas, el personaje queda sin ánima. Tampoco la inspiración en los relatos de Alice Munro me salva la cinta, muy apergaminada y sin esa chispa ente queer y surrealista que el director suele manejar con maestría a la hora de mirar la cultura y la sociedad contemporáneas.

Ni la banda sonora, parecida al papel que hacía en el drama de Marisa Paredes, La flor de mi secreto, consigue darle ese punto excéntrico que saca lo mejor de su cine. Una Emma Suárez más veraz –es una actriz que ha nacido para serlo– que surreal, unos decorados muy fashion y setenteros, una historia plagada de trampas para el espectador, no consiguen darle chispa a lo que pretende ser expresión del “gran drama” del mundo. Porque este film se parece a un Hitchcock copiado y almidonado más que a la obra de un cineasta en su madurez post-movida.

Es curioso porque siempre han dicho de Almodóvar que es un director de actrices, pero se nos olvida el mundo masculino-céntrico con que suele representarnos. En esta historia todos los ejes relacionales de las mujeres de la película -menos uno- pasan por los hombres . Sinceramente, eso no mola .

Sin embargo, rescataría lo que creo que es el tema principal de la película: el perdón, o mejor dicho la dificultad de perdonar(se). Lástima que el rescate de la relación entre la madre y la hija (¡ojo spoiler!) sea mediada por otro varón. Además Almodóvar parece ofrecernos una visión generizada: los varones parecen ser más indulgentes con ellos mismos, mientras que las mujeres ni se perdonan ni perdonan. Me pregunto si este peso de la culpa no es hoy más un recuerdo o gesto literario que una realidad en el marco de una sociedad post-psicoanalítica (sin haber pasado por el psicoanálisis) como la nuestra . Aquí ¿se siente alguien culpable de algo? Ya diréis… (Mientras tanto quizá convenga releer a Nora Levinton y su “Superyo femenino: La moral de las mujeres”)

Me parece que me quedo con los relatos de Alice Munro: Destino, Pronto, Silencio . Aunque sea por recomponer al personaje que podría haber sido Julieta.

Rosa Medina Doménech

http://www.imdb.com/title/tt4326444/

Este año 2016 Estibaliz de Miguel publicó su libro Relaciones amorosas de las mujeres encarcelad

Estibaliz de Miguel presentó este año su libro Relaciones amorosas de las mujeres encarceladas donde también ha analizado la importancia positiva del amor entre mujeres en prisión.
http://www.lapanterarossa.net/actividad/presentacion-del-libro-relaciones-amorosas-de-las-mujeres-encarceladas-con-estibaliz-de-mi

Monsieur CHOCOLAT (Roschdy Zem, 2016)

Monsieur CHOCOLAT (Roschdy Zem, 2016)

La película se enmarca en el periodo que culmina con la exposición colonial en el París de 1931, por entonces cuna de las vanguardias en cuyas pinturas también se ve el rastro del arte africano y de las colonias (Gaugin, Modigliani, Picaso) (http://www.expositions-universelles.fr/1931-exposition-coloniale-vincennes-.html, https://www.histoire-image.org/etudes/tour-monde-jour-exposition-coloniale). De hecho, en la película se critica la contribución de la cultura de masas (afiches, postales, objetos decorativos) en la expansión y sostenimiento del colonialismo (Anne McClintock, Imperial leather). También se ilustra una visita a la exposición colonial y el impacto que causa a Chocolat. (Recordemos que aún vemos en algún hotel o pub esculturas de boys con perfil animalizado tal y como aparece en el cartel comercial con el que se trata de comercializar al dúo de payasos).
En la segunda mitad del XX hubo en Francia una oposición crítica al colonialismo que ha dejado una huella importante en el pensamiento contemporáneo y en los movimientos por la descolonizacion con figuras tan emblemáticas como Franz Fanon o Aimé Césaire. Sin embargo –corríjanme si me equivoco–, la historiografia francesa se ha apuntado algo más tardíamente que la inglesa a revisar ese pasado colonial. De hecho, empiezan ahora a publicarse, a pesar de su relevancia, trabajos que recopilan la obra de Fanon y la articulan como una contribución esencial a la post(des)colonialidad (Matthieu Renault, Frantz Fanon: De l’anticolonialisme à la critique postcoloniale).

Pero Monsieur Chocolat va más allá, pues por una parte se centra en las dificultades –íntimas y sociales– de procesar la esclavitud y llegar a tener sentido como sujeto en el contexto social blanco de París, incluidas sus violentas leyes de expulsión. Las tensiones son éticas, políticas y subjetivas pues la esclavitud deja huellas importantes que dificultan la fabricación de un sujeto empoderado. Chocolat tiene dificultades y se debate entre asimilarse, afrontarlas, o desentenderse en el alcohol, el juego o el opio una vía de evasión extendida en la época y que destruyó muchas vidas posibles. De hecho, su amistad con un revolucionario haitiano exiliado en París durante el periodo de la ocupación norteamericana (1915-1934), es decisiva en la toma de conciencia de Chocolat (no olvidemos que la revolución haitiana de finales del XVIII es el primer movimiento revolucionario anti-imperialista en América Latina por la emancipación de la esclavitud).

La película está llena de matices emocionales. Por una parte, la lucha cargada de rencor hacia sí mismo del propio Chocolat, feliz al principio, una vez emancipado, y posteriormente atormentado a medida que se integra en la sociedad del espectáculo. Por otra, el tormento queer de su compañero Foottit un clown infeliz y siempre atormentado. Sin embargo, ambos se entregan a la misión de hacer felices a los demás, aunque fuera utilizando el espectáculo de patear a un hombre negro. La escena en la que Chocolat rompe en el circo, con el sometimiento del blanco es de antología, y una de esas secuencias que en momentos de zozobra quisiéramos recordar para seguir con fuerza y resistir. También es emocionante ver por primera vez al payaso blanco Foottit reírse y mostrar el profundo amor que siente por Chocolat y que no encaja en una identidad homosexual actual, pues al pasado siempre le cuesta encajar en las historias que queremos contar en el presente (Jens Rydstrom, Queer historiography; B Lewis, 2013, British queer history : new approaches and perspectives). Impresionante asistir a cómo se despliega la amistad entre estos dos hombres, recuerda mucho lo que cuenta Leela Gandhi en “Affective communities” sobre la política de la amistad y la posibilidad de encuentros donde los blancos sienten afinidad con las víctimas de la colonización y donde explora versiones menos homogéneas del colonialismo. Aunque en el film, no hemos de olvidar que quien se hace rico es Foottit.

La historia cuenta hechos reales. Foottit y Chocolat supusieron una innovación histórica en el performance circense. Hermosa película, llena de matices contados con dulzura y Delicatessen (me recordó el estilo de la película de Jeunet y Caro), aunque sea una historia del horror de algunas facetas de la historia.

http://www.filmaffinity.com/es/film160140.html

CALL FOR PAPERS

The Materiality of Love

The Institute of English Cultures and Literatures, University of Silesia (Poland) and Love Research Network are happy to announce the CFP for the upcoming conference:

The Materiality of Love

The interest of love studies in the ways affection can be materialized has been reflected through various scholarly perspectives. Although material culture studies have given the issue less attention, there has recently been a revival of research into the intersection of materiality and love. The conference is seeking to reexamine love from the perspective of materiality studies, especially new materialism and object-oriented philosophy, to sparkle a debate on a relationship between love, objects and new forms of materializing affection. The conference aims to analyze the role of things and material culture in practicing and conceptualizing love. It intends to provide an insight into how materiality (in its broadest sense) impacts the understanding of love today (its meanings and practices), and…

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The angry feminist

QuAFE blog

Carly Guest Carly Guest

My name is Carly Guest. I’m a PhD student in the Department of Psychosocial Studies, Birkbeck. My PhD research is concerned with the ways in which young feminist women narrate and remember ‘becoming feminist’. I am particularly interested in the specificities and intricacies of these women’s experiences and so pay particular attention to the affective aspects of feminist becomings.

The emotional labour of political work was evident in the testimonies of the women I interviewed. In particular the experience and expression of anger was a recurring theme across the interviews. I was particularly interested in was the ways in which the women negotiated the terrain between expressing their anger – which offered a productive force for action – and being labelled the ‘angry feminist’. The ‘angry feminist’ is a familiar trope that the women were aware could be used to delegitimise their concerns and so operated as a…

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Response to “Does a more Equal Marriage Mean Less Sex?” published in the New York Times

Gender & Society

In a recent cover story  in the New York Times Magazine (here), therapist Lori Gottlieb asked the question “does a more equal marriage mean less sex?” Her article was spurred by a recent ASR article by Kornrich, Brines, & Leupp that found couples who had a more traditional division of labor had more frequent sex (here). The argument is that as gender roles become more similar, sexual desire goes out the window. The authors of the ASR article suggest husbands and wives are more sexually active when the couple “plays out” traditional roles in the division of housework. This finding is in direct contrast to research I published with my colleague Scott Yabiku, using the same 1993 survey of over 7,000 married couples, that finds the more total housework (and paid work) performed by both husbands and wives the more sex they had (here)…

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Autoetnografía y emoción como recursos intelectuales. Una forma diferente de investigar la prisión

Presentamos la aportación de Jewkes, Yvonne (2012): “Autoethnography and emotion as intellectual resources. Doing prison research differently” en Qualitative Inquiry 18 (1): 63-75. El artículo reivindica el papel de las emociones en la investigación criminológica sobre las prisiones. Esto supone un giro importante en una disciplina que, a pesar de la fuerte carga emocional de la labor etnográfica tras los barrotes, ha tendido a hacer una aproximación muy aséptica, desprovista de cualquier alusión al “self”.

En las ocasiones en que las emociones han sido descritas en este contexto, ha existido una tendencia ser calificadas como negativas. La autora, en cambio, pone el énfasis en la existencia de emociones positivas en la investigación etnográfica en prisión, especialmente a través del “rapport” o relación afectiva surgida entre investigador(a) y participante, precisamente a través de la propia investigación. No es extraño constatar en este contexto la habitual predisposición de las personas encarceladas por compartir experiencias propias y el agradecimiento que expresan por ser escuchados/as. Sigue leyendo