Julieta (Pedro Almodóvar, 2016)

Julieta (Pedro Almodóvar, 2016)
El artificioso melodrama de Almodóvar pasea por temáticas clásicas del drama : amor, engaño, abandono, muerte… A pesar de que Emma Suárez es una de las actrices más poéticas del cine español, no consigue en este film trasmitir esa dulce melancolía que es su marca personal. Agobiada por las duras instrucciones -imagino- de un Almodóvar detrás susurrándole que solo puede mostrar un rostro amargo, árido y sin texturas, el personaje queda sin ánima. Tampoco la inspiración en los relatos de Alice Munro me salva la cinta, muy apergaminada y sin esa chispa ente queer y surrealista que el director suele manejar con maestría a la hora de mirar la cultura y la sociedad contemporáneas.

Ni la banda sonora, parecida al papel que hacía en el drama de Marisa Paredes, La flor de mi secreto, consigue darle ese punto excéntrico que saca lo mejor de su cine. Una Emma Suárez más veraz –es una actriz que ha nacido para serlo– que surreal, unos decorados muy fashion y setenteros, una historia plagada de trampas para el espectador, no consiguen darle chispa a lo que pretende ser expresión del “gran drama” del mundo. Porque este film se parece a un Hitchcock copiado y almidonado más que a la obra de un cineasta en su madurez post-movida.

Es curioso porque siempre han dicho de Almodóvar que es un director de actrices, pero se nos olvida el mundo masculino-céntrico con que suele representarnos. En esta historia todos los ejes relacionales de las mujeres de la película -menos uno- pasan por los hombres . Sinceramente, eso no mola .

Sin embargo, rescataría lo que creo que es el tema principal de la película: el perdón, o mejor dicho la dificultad de perdonar(se). Lástima que el rescate de la relación entre la madre y la hija (¡ojo spoiler!) sea mediada por otro varón. Además Almodóvar parece ofrecernos una visión generizada: los varones parecen ser más indulgentes con ellos mismos, mientras que las mujeres ni se perdonan ni perdonan. Me pregunto si este peso de la culpa no es hoy más un recuerdo o gesto literario que una realidad en el marco de una sociedad post-psicoanalítica (sin haber pasado por el psicoanálisis) como la nuestra . Aquí ¿se siente alguien culpable de algo? Ya diréis… (Mientras tanto quizá convenga releer a Nora Levinton y su “Superyo femenino: La moral de las mujeres”)

Me parece que me quedo con los relatos de Alice Munro: Destino, Pronto, Silencio . Aunque sea por recomponer al personaje que podría haber sido Julieta.

Rosa Medina Doménech

http://www.imdb.com/title/tt4326444/

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