Autoetnografía y emoción como recursos intelectuales. Una forma diferente de investigar la prisión

Presentamos la aportación de Jewkes, Yvonne (2012): “Autoethnography and emotion as intellectual resources. Doing prison research differently” en Qualitative Inquiry 18 (1): 63-75. El artículo reivindica el papel de las emociones en la investigación criminológica sobre las prisiones. Esto supone un giro importante en una disciplina que, a pesar de la fuerte carga emocional de la labor etnográfica tras los barrotes, ha tendido a hacer una aproximación muy aséptica, desprovista de cualquier alusión al “self”.

En las ocasiones en que las emociones han sido descritas en este contexto, ha existido una tendencia ser calificadas como negativas. La autora, en cambio, pone el énfasis en la existencia de emociones positivas en la investigación etnográfica en prisión, especialmente a través del “rapport” o relación afectiva surgida entre investigador(a) y participante, precisamente a través de la propia investigación. No es extraño constatar en este contexto la habitual predisposición de las personas encarceladas por compartir experiencias propias y el agradecimiento que expresan por ser escuchados/as.

A pesar de que su enfoque no es principalmente de género, es interesante destacar sus reflexiones acerca de la presentación de las identidad en el ámbito carcelario, que se despliega en el encuentro entre personas investigadoras y participantes, con un marcado carácter de género (y también de corte étnico-racial).

Más destacable aún para nuestro campo de interés es que la autora defiende que las emociones no sólo han de reconocerse como presentes en la labor investigadora, este caso de la prisión, sino que además, son un provilegiado recurso epistemológico que permite conocer mejor. De esta manera, rompe con los tradicionales dualismos razón-emoción que aún están presentes en ciertas líneas teóricas actuales. Apoyándose en autores criminológicos como Katz o Yar, afirma que podemos comprender las emociones como “razonables”, y que es posible acercarse al mundo de las acciones sobre la base de que éstas son “razonablemente emocionales” o “emocionalmente racionales”.

A continuación, os dejamos el resumen del artículo:

Abstract
In contrast to many other social sciences, criminology has largely resisted the notion that qualitative inquiry has autoethnographic dimensions and remained quiet on the subject of the emotional investment required of ethnographic fieldworkers studying stigmatized and/or vulnerable “others” in settings where differential indices of power, authority, vulnerability, and despair are felt more keenly than most. Emotion appears in criminology in discussions about public sentiments, populist punitiveness, and the emotional motivations behind offending but rarely features as a lens through which one might better understand the process of doing research. This article examines the state of the field, discusses the work of a small minority of ethnographers who acknowledge the emotional content of prison studies, and tells the story of a personal research encounter that changed the author’s methodological and theoretical orientation. It argues that a more frank acknowledgment of the convergence of subject-object roles does not necessarily threaten the validity of social science, or at least, “it is a threat with a corresponding gain.”
Keywords
prison, emotion, criminology, autoethnography, reflexivity, epistemology

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